Guía Hullteam
Preparar el barco para una travesía oceánica o un gran crucero
En alta mar, no es la tormenta lo que más a menudo detiene un barco, es el desgaste. Revisar lo que hay, duplicar lo que es vital, embarcar con qué reparar: la preparación del barco, punto por punto.
Actualizado el 7 de noviembre de 2026.
Estas guías describen la situación en Francia (derecho y administración franceses). Las normas pueden ser distintas en su país.
Una travesía del Atlántico suele suponer varias semanas sin escala, durante las cuales cada pieza del barco trabaja día y noche, sin posibilidad de llamar a un mecánico. No es la tormenta lo que más a menudo detiene un barco, es el desgaste: un roce, un pasador, un rodete, un piloto que falla. Prepararse consiste, pues, en revisar lo que hay, duplicar lo que es vital y embarcar con qué reparar. Esta guía trata del barco; lo ideal es empezar un año antes de la salida, porque algunos trabajos requieren un astillero y plazos.
1. El calendario: salir fuera de la temporada ciclónica
Las grandes travesías se ajustan a las estaciones. En el Atlántico Norte, la temporada de huracanes va, a grandes rasgos, de junio a noviembre: por eso la mayoría de las travesías de este a oeste salen de Canarias o de Cabo Verde a partir de finales del otoño, y los regresos a Europa se hacen en primavera. En el Pacífico Sur y el sur del océano Índico, la temporada ciclónica corresponde al verano austral, de finales de año a la primavera siguiente. Son referencias generales: las fechas exactas y las previsiones se consultan en los servicios meteorológicos oficiales, y su póliza de seguro puede imponer sus propios límites de zona y de periodo. El calendario dicta también el del astillero: cuente hacia atrás para saber cuándo sacar el barco del agua.
2. La estructura y la estanqueidad
- Una peritación antes de la salida, sobre todo en un barco comprado recientemente: quilla y pernos de quilla, varengas, mamparos, cadenotes, unión casco-cubierta.
- Pasacascos y válvulas todos maniobrables, abrazaderas dobles en los que están bajo la flotación, y un espiche (un tapón cónico de madera o de espuma) atado junto a cada uno.
- Portillos y escotillas estancos al agua verde, no solo a la lluvia; tablas de la entrada que se bloquean; cofres de bañera que cierran.
- Bombas de achique: una eléctrica automática y una manual accionable desde la bañera, alcachofas limpias, caudal comprobado.
- Todo lo pesado bien sujeto: baterías, depósitos, motor fueraborda, planchas del piso, alacenas. Con mal tiempo, nada debe poder salir volando.
3. La jarcia: revisada por un profesional
El mástil y sus obenques sostienen todo el barco durante miles de millas de mar de fondo. Una revisión por un aparejador, en el tope del mástil, es el gasto más útil de toda la preparación. Revisa los terminales prensados, los tensores, los pernos, las crucetas, la articulación de la botavara, el enrollador y los herrajes del tope. Pasada cierta edad —que los aparejadores sitúan a menudo en torno a una decena de años, según el uso—, aconsejan sustituir la jarcia firme en lugar de vigilarla: siga su consejo y guarde la factura.
- Jarcia de labor nueva o en muy buen estado, con protecciones contra el roce allí donde rozan drizas y escotas.
- Lo necesario para sustituir un obenque en el mar: un tramo de cable o de cabo textil, terminales mecánicos, grilletes, pasadores.
4. Las velas, y sobre todo las velas de portante
Una travesía con los alisios suele ser viento en popa o largo durante días. La mayor roza contra los obenques y el génova tangonado trabaja sin descanso. Haga revisar las velas por una velería (véase elegir una velería): costuras, refuerzos, relingas, sables.
- Una configuración de portante fácil de manejar con poca tripulación: génova tangonado, dos velas de proa en el enrollador o una vela de portante específica, con tangón y sus maniobras.
- Un tercer rizo en la mayor y una vela de mal tiempo (tormentín, vela de capa) lista para izar.
- Una retenida de botavara, para evitar una trasluchada involuntaria.
- Un kit de velería: agujas, hilo, cinta adhesiva de reparación, tejido, rempujo.
5. El timón, el gobierno y el piloto
- Timón: cojinetes sin holgura, mecha sana, guardines nuevos si tienen años. Una solución para gobernar sin timón, o al menos una caña de emergencia que se pueda montar de verdad: pruébela en puerto.
- Piloto automático: gobierna la mayor parte del tiempo. La regla de los grandes navegantes es la redundancia: un timón de viento (un piloto mecánico que sigue el viento, sin electricidad), un segundo piloto o, como mínimo, las piezas de desgaste del primero. Véase piloto automático que se desconecta.
6. La energía y el agua
Piloto, luces, instrumentos, nevera y comunicaciones consumen sin parar. Haga un balance: lo que el barco consume en veinticuatro horas y lo que produce (paneles solares, aerogenerador, hidrogenerador, alternador). El simulador solar ayuda a dimensionar los paneles, y la guía paneles solares que no cargan repasa las averías clásicas. El motor no debe ser la única fuente de carga.
- Baterías de servicio sanas y probadas, terminales rehechos, reguladores revisados.
- Agua: una reserva calculada para la travesía con margen, repartida en varios depósitos o bidones para que una fuga o un agua contaminada no le deje sin nada. Un desalinizador es una comodidad, no una reserva: véase desalinizador que pierde caudal.
7. Las comunicaciones en alta mar
La VHF solo alcanza unas decenas de millas en el mejor de los casos. En alta mar se necesita un medio de comunicación por satélite (mensajería, voz o ambos) o una radio BLU para recibir la meteorología, dar noticias y pedir ayuda. Añada el AIS, una radiobaliza de socorro registrada a su nombre y una VHF portátil estanca. Todo se prueba antes de salir, incluida la recepción de los archivos meteorológicos. Si un aparato falla: VHF o AIS que no funciona. Infórmese también sobre las titulaciones de radio exigidas para usar su equipo fuera de las aguas francesas.
8. Piezas de repuesto y herramientas
El principio: poder reparar por sí mismo lo que se rompe con más frecuencia. Una lista básica, que se completa con el manual de cada equipo:
- Motor: filtros de aceite y de gasóleo, rodetes, correas, aceite, líquido refrigerante, ánodos, juntas, un kit de manguitos y abrazaderas.
- Bombas: kits de juntas y membranas (agua dulce, achique, inodoros).
- Electricidad: fusibles, terminales, cable, funda termorretráctil, multímetro, soldador.
- Jarcia y herrajes: grilletes, poleas, pasadores, cabos de todas las secciones.
- Productos: masilla, resina y tejido de fibra de vidrio, cinta de estanqueidad, cola, aflojatodo.
- Herramientas completas y ordenadas, con las llaves de las medidas del motor, y un inventario escrito de lo que está en cada sitio.
9. La seguridad de altura
A más de 60 millas de un abrigo, la normativa francesa impone el material «de altura» (detalle en el material de seguridad obligatorio): balsa salvavidas, radiobaliza, VHF portátil estanca, arneses, etc. Es un mínimo. Para una travesía oceánica, se suele añadir:
- Líneas de vida de proa a popa y puntos de enganche desde la misma salida de la entrada.
- Chalecos hinchables revisados con arnés integrado, luz y, si es posible, baliza individual AIS o de socorro.
- Un medio para recuperar a un tripulante caído al agua, probado de verdad antes de la salida.
- Una bolsa de abandono (agua, VHF portátil, baliza, documentos, medicamentos), guardada cerca de la entrada.
- Un botiquín adaptado a la duración y a la lejanía, preparado con un médico.
- La balsa revisada y todas las fechas de caducidad comprobadas: bengalas, extintores, cartuchos de los chalecos.
10. Documentos, seguro, trámites
- Título de navegación al día, y documentación del barco en original y en copia (papel y digital).
- Un seguro que cubra expresamente la travesía y las zonas de destino: lea las condiciones (zonas y periodos excluidos, tripulación mínima, peritación exigida).
- Pasaportes de cada tripulante válidos mucho más allá de la fecha prevista de regreso, visados si hacen falta, lista de tripulantes.
- Los trámites de entrada de cada país de llegada (aduana, inmigración, sanidad): infórmese antes de salir, cambian de un país a otro. Las formalidades de entrada, país por país indican los trámites y los puertos de entrada de cada destino.
11. El último mes: navegar
Una preparación se valida en el mar. Una navegación de varios días y noches antes de la gran salida revela lo que ninguna revisión en el muelle muestra: un piloto que se calienta, una driza que roza, una fuga con mar formada. Reserve el último mes para corregir, no para empezar trabajos nuevos.
12. Anotarlo todo
Jarcia sustituida, velas revisadas, balsa, piloto, repuestos embarcados: registrados en el cuaderno Hullteam con sus facturas y sus fechas, estos preparativos sirven a la aseguradora, a la vuelta, y el día en que se venda el barco — véase qué pruebas de mantenimiento cuentan.
Lea también
- El material de seguridad obligatorio en una embarcación de recreo (Francia)
- El peritaje naval de un barco de recreo: cuándo, cómo, qué contiene el informe
- Elegir su velería (velas nuevas, reparación, jarcia)
- El piloto automático se desconecta o hace eses
- El desalinizador produce menos agua, o agua salada
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